jueves, septiembre 13, 2007

Heridas con sal.

Ida y vuelta.
Este es el blog de la evidencia, pues con él pueden descubrirme, azotarme y aún peor odiarme, si odiarme supongo que es mucho peor que morir, puesto que la vida no implica un bien, sino solo un desvío mas. En cambio el odio es trascendental para esta existencia embustera.
Pretendo fragilidad, lágrimas reciprocas y pragmáticas de un cuento de demonios pios, que hablan mientras grito. Asi pues es posible que escuchen tres palabras mias? O tuyas? Importa?
Solo quiero escribir, fundir mis dedos entre teclas desesperados por tener esta fétil existencia, entrelazar mis cabellos a la espalda de algún idiota lector y quitar la magia del piso, que todos suponen como confiable y es el peor veneno para el alma.
No, deseo que me leas.
Deseo que me escuches.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este es tu diario de vida...
no lo nieges, pues te niegas a ti misma. Tres veces antes de que cantara el gallo ¿o era antes de cantara el gallo tres veces?. En fin...
Aqui comienza tu historia, en la primera y ultima palabra, quizas... tambien... sea el fin de tu historia en tu blog, en tu diario.
Solo respira y grita, pues aqui esta permitido gritar.
Si quieres que te escuchen pues llamame o sino, pegate un pique a estacion central o san antonio, soy una inquieta y desaparesco en la accion.
Te quiero carolina, aunque no lo creas... te he tomado mucho cariño tras pantalla.
Besitos.



Escribeme...

Anónimo dijo...